El director Mel Rocher ha sabido dar carácter al poliédrico elenco de actores y actrices, construyendo un universo del Siglo de Oro con personajes variados, profundos, mundanos, rústicos, tiernos o tiránicos; pero todos ellos generosos y entregados a su auténtica vocación y pasión: el Teatro.
Dos chicas recién llegadas a París, para casarse con el mejor partido, desprecian a todos sus pretendientes por considerarlos poco refinados. Para darles una lección, dos madres agraviadas por el desplante a sus hijos, contratan dos maestros del engaño, que provocarán una cadena de enredos.